Las mejores respuestas de tu web ya te las pidieron por mensaje.
Casi todas las marcas con las que trabajamos tienen el mismo archivo sin escribir: las preguntas que responden todos los días por WhatsApp, por Instagram o por mail. Son siempre las mismas cinco o seis. Están resueltas en la cabeza del equipo, contestadas cien veces, y no aparecen en ningún lado de la web.
Escribirlas no es una tarea de copywriting. Es de inventario. Se abren las conversaciones de los últimos treinta días, se agrupan las consultas que se repiten y se ordenan por frecuencia. Lo que queda arriba de esa lista es, casi siempre, lo que un visitante necesita saber antes de decidir.
No estamos diciendo que una sección de preguntas frecuentes resuelva un problema de conversión. Sí decimos que es de las pocas piezas que se pueden escribir con material que ya existe, sin inventar nada y sin depender de una herramienta nueva.
"Si el equipo contesta lo mismo diez veces por semana, eso no es soporte. Es una página que falta."
Un detalle que cambia el resultado: escribir la respuesta como la contestás por mensaje, no como creés que hay que escribirla para una web. La versión hablada suele ser más clara que la redactada.
◆