Cada producto que agregás le pide una decisión más a quien está mirando
Sumar variantes parece siempre positivo: más opciones, más chances de que algo encaje. El costo aparece del otro lado del mostrador, donde alguien que llegó con una intención clara ahora tiene que comparar entre siete cosas parecidas antes de poder avanzar.
Hay además un costo interno que no se contabiliza. Cada producto necesita fotos, descripción, stock, y responder consultas propias. Ese trabajo se reparte entre todo el catálogo, así que cuanto más largo, peor atendido está cada uno.
La pregunta útil no es cuántos productos tenés, sino cuántos venden lo suficiente como para justificar la atención que consumen.
"Un catálogo largo no ofrece más opciones. Reparte peor la misma atención."
Esto no aplica igual a todos los rubros. Donde la variedad es la propuesta misma, el catálogo largo es el producto. La diferencia está en si la variedad es una decisión o una acumulación.
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