No publicar el precio no evita la objeción, solo la posterga
Hay una idea instalada de que no mostrar el precio ayuda, porque obliga a que la persona escriba y ahí se puede argumentar. En la práctica lo que pasa es distinto: una parte de la gente no escribe, y de la que escribe, buena parte lo hace solo para preguntar el precio y desaparecer si no cierra.
Ese ida y vuelta consume tiempo del equipo y no cambia el resultado. La objeción de precio no se evitó, se movió más adelante en la conversación, cuando ya invertiste atención en alguien que quizás nunca estuvo en rango.
No estamos diciendo que todo negocio deba publicar una lista. Sí que si el precio no está, algo tiene que ocupar su lugar: un rango, un desde, una referencia. Algo que le permita a la persona ubicarse sola.
"Si la primera conversación es sobre el precio, el precio ya era la pregunta. Que la responda la página."
El caso donde esto no aplica es el trabajo verdaderamente a medida, donde el alcance define el número. Ahí lo que se publica no es el precio, es cómo se determina.
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